La Pampa
La estadía en Santa Rosa fue muy estruendosa. Ahi me reciben la prima de mi papá (Negra) y su esposo (Tito) dueños del campo donde descansa mi viejo. A través de Favio de Pico y los chicos del club de fanáticos de Chevrolet me contactan con ...
La estadía en Santa Rosa fue muy estruendosa. Ahi me reciben la prima de mi papá (Negra) y su esposo (Tito) dueños del campo donde descansa mi viejo. A través de Favio de Pico y los chicos del club de fanáticos de Chevrolet me contactan con Nahuel que aparece con un Chevron imponente. Mi auto venía con problemas en el carburador y él me acompaña a un taller donde todo transcurria a una velocidad muy lenta. Era como venir viajando a 180 km/hora y bajar abruptamente a 10 km/hora; aca se nota el cambio de ritmo. Estuvimos desde la 16 hs hasta las 21 hs aprox. Después de varios intentos el carburador parecia volver a funcionar. Lo probe unos km y luego segui a GNC.
En Santa Rosa me hicieron un par de notas para los diarios "El Diario" y "La Arena". Camino al campo me perdi siguiendo la polvareda de la camioneta de Tito. El GPS me hizo ubicar nuevamente y segui camino. Me encuento con unos obreros trabajando que me hacen seña para que pare: Obrero: "a donde vas?" me pregunta uno.
G22: "aca a la casa de un pariente"
Obreros: (risas - esperaban que les diga Alaska)
Había uno que se sabia toda la historia y confirmaba conmigo cada cosa.
La estadía en el campo fue fabulosa, se mezclaba con la emoción, la tristeza, la impotencia de estar cerca de mi papa.
En Pico me esperaba Favio. Salgo de Santa Rosa y me desvio unos kilometros del camino ideal para conocer a este fanático de Chevrolet. En el camino no había auto o camioneta que al pasarme no toque bocina o haga señas para saludarme. Era realmente divertido y me sentía acompañado. Favio me había pasado la posición GPS de su casa y fui a parar a la otra punta de la ciudad con esos datos. Me fue a buscar y yo lo segui con mi auto. Me llevo por el centro de la ciudad. De golpe llegamos a un lugar que parecía un Camping de lo amplio que era, de hecho cerre el auto con llaves, pero despues me di cuenta que estabamos en su casa. El y su papa me daban la bienvenida con un porron de cerveza helada, (confieso que no me gusta tomar alcohol ni me gusta el cigarrillo) que acepto gustoso solo porque estaba bien fria y tenía mucha sed. A los 2 minutos ya me daba vueltas todo. Para colmo llaman por teléfono y eran de una radio que querían hacerme unas preguntas.
Escrito Por: storchig
Fecha Posteo: 12/17/2007
Número de Vistas: 845
Return